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En memoria a Sebastián Miranda

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Tejiendo la trama

“Siempre he sentido fascinación por la aguja, por el poder mágico de la aguja.La aguja se utiliza para reparar el daño.Es una reivindicación del perdón.”-Louise Bourgeois “La práctica del bordado ha significado para Stella Benvenuto una posibilidad de concentración en...

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julio 2017 — agosto 2017

“Siempre he sentido fascinación por la aguja, por el poder mágico de la aguja.La aguja se utiliza para reparar el daño.Es una reivindicación del perdón.”
-Louise Bourgeois


“La práctica del bordado ha significado para Stella Benvenuto una posibilidad de concentración en un universo propio, que crece en profundidad antes que en extensión. Su régimen de producción tiene la virtud de alentar la fantasía por sobre todas las cosas, en un ámbito de libertad que se dio a sí misma.”
Planteaba Deleuze en cierta conferencia sobre pintura una dualidad dada por el dominio entre la mano y el ojo que rige sobre toda producción pictórica; cuando el ojo sigue a la mano (analógico) y cuando la mano sigue al ojo (digital). Para el filosofo francés la pintura, por lo menos la “buena” pintura, era necesariamentea analógica. Teniendo esto en cuenta, se podría afirmar, sin temor a equivocarse, que la operación de Stella, de cualidad profundamente pictórica, resuelve esta dialectica, o por lo menos, que la ubica en un estado de tensión equilibrada.
Stella parte de dibujos que realiza naturalmente, como una escritura rápida
sobre papeles de distinto formato. Formas que derivan unas de otras y
combinan un carácter orgánico con signos abstractos en vigorosos contrapuntos de color. Un dinamismo gestual, rápido, fluido y automático preside esta primera instancia (mano/ojo). Luego viene un proceso de traducción al bordado, a su proverbial lentitud (ojo/mano). Se trata de dos temporalidades complementarias: mientras el dibujo aporta el dinamismo que da lugar a cada una de estas piezas, el bordado se detiene en la textura, el color y la calidad de cada detalle que tanto debe a la tradición de la pintura.
Ocurre en esta repetición, en este rehacer el trazo a punta de aguja, una
especie de retorno, de regreso sobre esa automaticidad, una revisión conciensuda del gesto, de sus fronteras, su dirección. Es por eso que en la obras de Stella se puede percibir cierta tensión, cierta vibración, si se quiere, donde a la voluptuosidad y organicidad de sus formas exultantes de color se le contrapone su factura minuciosa y delicada hecha a partir de hilo y aguja, su composición intrinseca. Su obra posee, en su propia configuración estructural, estas dos potencias en equilibrio.
Para referirse a su propia práctica, Stella suele citar con devoción a Bourgeois cuando señala la potencia que la aguja tiene para reparar, para ser “un agente del perdón”. Mas allá de las valiosas implicancias sentimentales y personales que la práctica del bordado posee en si misma, en el trabajo de esta artista, la aguja actúa como un agente conciliador de dos realidades pictóricas normalmente opuestas, expandiendo así, el terreno de lo pictórico, excediéndolo incluso.
Julían León Camargo.

Artistas expuestos en esta exhibición