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Los dias del Malcriado

Nahuel Vecino

Nahuel Vecino Este texto surge de una serie de conversaciones, en persona y virtuales, con Nahuel Vecino.La observación de su trabajo, un intercambio con impresiones suyas de un viaje a Europa y nuestrasconversaciones sobre arte dieron lugar a una serie...

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noviembre 2021 — marzo 2022

Nahuel Vecino

Este texto surge de una serie de conversaciones, en persona y virtuales, con Nahuel Vecino.
La observación de su trabajo, un intercambio con impresiones suyas de un viaje a Europa y nuestras
conversaciones sobre arte dieron lugar a una serie de párrafos que alternan entre carta y texto de sala.

“Los días del Malcriado”

Sobre la dificultad de titular obras, exposiciones e incluso textos: trabajar un título desde la subjetividad
me gusta, porque la búsqueda trasciende la información que se presenta en la imagen para llegar al
centro intangible e invisible de este grupo de trabajos. Titular no siempre es lineal.
Se trata de una exposición que trabaja sobre una serie específica, compuesta por cuatro tipos de
piezas: una cinta transportadora de palabras, con una existencia que pendula entre dadá y povera; las
sanguinas, donde el borravino trae a un Vecino más fundamental; la serie de pasteles, que parecieran
inspirados por baladas románticas y los óleos, imágenes plagadas de guiños al lunfardo local. Esta
reunión de piezas no es casual, todas están cruzadas por un universo lingüístico que atraviesa el trabajo
de Vecino en este momento. Un delicado equilibrio entre lo trash y lo distinguido: un dibujo impecable
con falos cruzados a modo de exhibición de premio, un gesto urbano como es un vino de caja
acompañado por un ramo tomado de un bodegón de Clara Peteers. Una vanitas porteña en pleno siglo
XXI.
Desde que me escribís desde allá estoy revisitando la obra de los pintores pícaros franceses, y a través
tuyo conecté con obras de Fragonard, Watteau y Boucher. Algo que me contaste en estos intercambios
me resuena con mucha profundidad en tus trabajos… observar las pinturas pero con la intención de ver
bien lo que hacían, no solamente el momento que representan, cómo lo hacen y ese juego al que se
prestaban. Hay algo en ese despilfarro erótico, en cómo el cuerpo se abalanza sobre la razón y el deseo
permanece como sensación en las obras que me hace eco en tus imágenes. La huella que prevalece por
sobre la imagen, quizás de ahí podamos pensar la no-linealidad del título.
“Los días del Malcriado” parece el título de una novela erótica ilustrada por Achille Deveria. A lo largo de
las páginas del libro, el espectador se encontraba con maniobras desestabilizadoras que lo tomaban
por sorpresa, atrapado por las palabras de novelas como Gamiani o una noche de excesos, y
materializaban sus fantasías en imágenes inesperadas para la época. Vecino interpela al espectador
con operaciones similares. Para empezar, las sanguinas son escenas, en muchos casos,
eróticas-ridículas, donde personajes toman posturas sensuales con sentido del humor, que acarrean
ecos de sentido elípticos. Colgadas en cantidad, avasallan al espectador dejándolo desamparado frente
a tal cantidad de imágenes y, aprisionado por esas figuras, lo seducen al punto de no poder dejar de
mirar.

La hipnosis pareciera ser otro punto fuerte de la exposición, porque “La cinta transportadora de
palabras” atrapa desde el sonido, apelando además a prender otro sentido frente a la obra. Con un
simple botón se enciende la pieza y comienza a girar el papel de sufito. Exclamaciones, entre
validaciones y palabras de ánimo, se van sucediendo de manera casual. Inesperadamente, esta tierna
maquinaria pone en display un papiro que nos dice “mamá, mamá, soy artista”, “mágico y trash” o “se
que todo no es verdad”, con un desfile suave, sin apuro, como si fuesen los créditos al final de una
película.
La exposición parece un libro, con muchos capítulos y un final abierto. La cadencia de tus obras emula un
tratamiento que pareciera conservador algunas veces: la parsimonia de las pinceladas, los recursos
plásticos y el tratamiento del color. Pero lo que más me gusta, es que, como pintor, tu admiración por los
artistas europeos está permanentemente matizada por el ojo de un chico rioplatense que se crió con
escenas poco palaciegas y muy conurbanas, y con esa mirada borgiana te ganaste el derecho de
conquistar lo erótico, lo asburdo y lo metafísico. Con tus obras puedo recordar que la belleza es efímera, el
tiempo es una dimensión de lo orgánico y no de lo espiritual, que el placer es un velo que cubre la realidad
y que, en nombre de la libertad, todo instinto está permitido.

Clara Ríos, noviembre de 2021

Artistas expuestos en esta exhibición

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